¡Hola!, me llamo Ángel de Tena Luque. Tengo 39 años, tengo parálisis cerebral, y eso no me impide hacer una vida normal. Nací en el Hospital de la Cinco Llagas, en el barrio de La Macarena, en Sevilla. Hijo de José de Tena Muñoz y Concepción Luque Muñoz, soy el tercero de cuatro hermanos.
Practico un deporte llamado Boccia que proviene de la antigua Grecia, de hace miles de años, y vino a Europa en el año 1967. Nuestro equipo olímpico participó en la Paraolimpiada de 1992 , quedando una de los mejores del Mundo. Yo he sido campeón de Andalucía y segundo de España, y se lo he dedicado a mi padre, que había luchado por mi club deportivo y sobretodo por mí, su hijo, y que vio desde cielo que parte de su sueño se habían cumplido, pero todavía me queda un largo camino por recorrer, y así poder darle una gran satisfacción y poder decir que su objetivo está cumplido.
En el ámbito social, a veces me encuentro con el problema de la comunicación con las gente, y me da mucho coraje tener que ir siempre con alguien de mi familia para transmitir lo que yo quiero decir, Hay una alternativa para mi problema de comunicación, que es un tablero con todas las letras, y así me sería más fácil el poder comunicarme con todo el mundo, y ser más autónomo, y poder moverme sólo por la vida.
Tengo un sueño por cumplir que no os puedo decir por ahora. El futuro es irme a una residencia que era la ilusión de mi padre, y así lo haré, porque algún día mi madre también se irá con él, y allí me estarán cuidando siempre. Mis hermanos no me van a dejan nunca, sobre todo mi hermano Juani que será mi tutor. Mi hermano mayor tampoco se olvida nunca de mí, lo que pasa que está siempre trabajando, pero yo sé estoy en su mente. Mi idea es siempre poder contar ellos, para lo que sea. Mis sobrinos me adoran con locura, y yo los adoro también, y a mis cuñadas todo le parece poco para nosotros, sobre todo Mónica que está muy pegada a nosotros, y todo lo que yo tengo será de ella. Nada es mío, es de ellos; así lo haría mi padre.
Estoy muy orgulloso de ellos porque siempre están conmigo cuando los necesito, nunca ponen ninguna pega. Siempre he tenido en cuenta a mis amigos, y son muchos, pero hay varios que me quieren muchísimo y son más especiales. Una de ellos es la psicóloga de mi Centro de Día. Se llama Maria Jesús Boda Cáceres, es como mi hermana, y la quiero muchísimo. Otros también muy especiales para mí son: mi entrenador de boccia Juan Manuel Jiménez García, Pedro Moreno Garrucho, que lo conozco hace mucho años y Elena González Pajuelo. ¡Ah! Y la directora de mi Centro también me quiere mucho, Rocio Jiménez.
Lo que más gusta de mí y en lo que me parezco mucho a mi padre es que soy muy abierto y alegre, veo la vida con alegría. A veces me preocupo un poco por las cosillas sin importancia. Hay cosas que hago donde me viene a la mente mi padre, lo más grande que he tenido en esta vida, y estoy muy orgulloso de que me enseñara a andar por esta vida, a no demostrar las preocupaciones, y todo lo he aprendí de él. Me queda mucho que andar por esta vida, y cuando me vaya con mi padre, me gustaría que todo el mundo dijera lo buena gente que era. Yo creo que no soy malo, y trato de actuar correctamente hacia la sociedad, y relacionarme con el mundo exterior, para que me vean como un chaval normal , y sentirme feliz.
Estoy muy agradecido a mis padres por haberme educado como a mis hermanos. Nunca me miraban como un minusválido sino como uno más, y hoy me alegro por ellos, y les doy las gracias por no protégeme mas que a mis hermanos, y cada día valoro más lo que me enseñaron.
Hoy en día me siento más seguro de afrontar la vida, como mis padres querían. Lo que si tengo claro, es irme haciendo a la idea de que tengo que vivir lo mejor posible, y así será, por lo que más quería. Después de haber disfrutado tanto de mi padre, pienso en cuando estábamos juntos, y nos reíamos juntos con las cosillas que me decía. Todo esto lo hecho en falta ahora, y se me saltan las lagrimas cuando veo a mis compañeros del centro con sus padres, y me dan envidia sana…Para estar a gusto en esta vida hay que tener confianza en los seres queridos, y disfrutar al máximo de ellos. Eso es lo que yo trato de llevar a cabo, solo ver a mi familia bien, y lo más importante es que ellos me vean bien a mí, que no me vean serio, aunque en la cama me harte de llorar. Muchas veces me pongo a pensar cuando veo a mis sobrinos, que si estuviera su abuelo, sería el hombre mas feliz de la tierra, aunque no dudo que desde allí estará gozando de ver cómo juegan con su tito Ángel.
Lo que si tengo claro es que el día que mi madre me falte, a donde voy a ir los fines de semanas es con mi hermano Juani, el resto de semana en mi residencia, y los veranos lo compartiré con mi hermano mayor, algunos días, pero casi siempre en mi residencia.
Mi padre me esta iluminando desde el cielo para que sea lo más feliz posible, y podré decir a todo el mundo que conozco que está muy contento de verme aquí, en la tierra.
También mi madre ha sido un pilar fundamental para mí. Con once meses me llevó a rehabilitación para ver si mejoraba, y no vio un gran avance en el estado en que me encontraba. A los siete años, por medio de un tío mío que conocía a un naturalista, me llevaron allí, y es donde empecé a levantar cabeza, y desde entonces no ha parado conmigo.
Muchas felicidades Angelito. Me encanta tu blog sigue asi
ResponderEliminar